5 Cosas que debes hacer si quieres ser exitoso

5 Cosas que debes hacer si quieres ser exitoso

 

Siempre pensé que las personas exitosas eran aquellas que vivían para su trabajo y no podían darse el lujo de disfrutar hobbies, afectos y viajes. Ese era el precio que había que pagar para ser el mejor de tu profesión, ya sea que hayas elegido ser científico, empresario o deportista.

Esta imagen es quizás la que más miedo me daba al decidir ser empresaria. Era consciente que en un mundo tan competitivo como el de los negocios tienes que darlo todo, no hay lugar para tibios. O eres el mejor, o no eres nadie.

Pero ¿estaba realmente dispuesta a entregar toda mi vida a construir un negocio exitoso? Aquí aparecían mis dudas. No deseaba una vida atareada e inmersa en el estrés. Quería generar un gran impacto positivo a otros, pero no a costa de mi salud y equilibrio mental.

¿Deseaba algo totalmente incompatible?

Claro que no.

Por suerte me topé con el libro  “Lo Único” de Gary Keller, el cual te recomiendo leer, y comprendí que el éxito no está reservado sólo para personas extraordinarias capaces de hacer muchas cosas bien y administrar altas dosis de estrés.  Sino que, por el contrario, aquellas personas que alcanzan el éxito son las que hacen una “única cosa”, la más importante.

Es decir, la clave está en focalizarte en aquello para lo que realmente eres bueno y aportas valor, y delegar todo lo demás.

Entonces ¿Cuál es el desafío?

Descubrir dónde aportas mayor valor y convertirte en el mejor.

¿Y cómo te conviertes en el mejor?

¿Cómo logras alcanzar tus objetivos exitosamente?

Siguiendo estos 5 consejos que Gary Keller nos deja en su libro.

  1. Prioriza lo importante por sobre lo urgente

 

Déjame adivinar. Comienzas cada día con una larga lista de pendientes en tu agenda y la falsa esperanza que ese día será diferente al de ayer, y que hoy sí, por fin, lograrás tachar todas esas tareas que te propusiste.

A medida que transcurre el día te das cuenta que no vas a poder cumplir con todo. Y como ya te sientes agobiado y frustrado, se te ocurre una maravillosa idea. Hacer lo más fácil y lo que te demanda menos atención y energía.

¿Cuál es el objetivo?

Tachar la mayor cantidad de tareas posible, sin importar si estas son realmente esenciales para alcanzar el éxito.

No todas las tareas son igualmente importantes.

Hay tareas que te acercan más a tus objetivos que otras.

Ya lo decía Pareto: la mayor parte de lo que uno desea será producto de una parte mínima de lo que uno hace.

¿Por qué no concentrar toda nuestra atención y energía en esas actividades que mayor impacto tienen para alcanzar nuestros objetivos?

Las personas que triunfan en sus profesiones lo tienen muy claro. Saben que estar todo el día atareado no es sinónimo de ser más productivos. Entienden a la perfección que la clave está en elegir la menor cantidad de actividades posible que mayor impacto tienen en el resultado final.

Te propongo lo siguiente.

Toma tu lista de pendientes y redúcela a un 20%. Si tenías 50 tareas ahora te quedan 10. Y no pares ahí, vuelve a reducirla un 20%. Ahora te quedan 2. Y sigue, redúcela a un 50%. Ahora te queda una. Sí, sólo una actividad. La más importante.

Pon foco en esa actividad y no hagas otra cosa hasta que la termines.

Aquí está la clave.

Dejar de hacer tareas que te tironean hacia diferentes direcciones. Para focalizarte sólo en aquellas que apuntan a una misma dirección, tu principal objetivo.

Debes cambiar una lista de pendientes por una lista de éxitos. Pequeños avances en una misma dirección, en donde el éxito es sólo cuestión de tiempo.

  1. Enfócate en una tarea a la vez

 

Ahora que ya has reducido tu lista de pendientes a sólo una tarea principal, tienes el desafío de no desconcentrarte.

¿Parece fácil?

Claro que no lo es.

Vivimos en un entorno en el que la desconcentración está a la orden del día.

Mientras escribo este artículo mi whatsapp sonó tres veces, juro que no leí los mensajes, pero me desconcentraron y no paro de pensar ¿Quién será? ¿Y si es importante? Mi portátil me avisa que entraron 4 correos, tampoco los leí, pero igual me desconcentraron. Y por si fuera poco, mi perra entra a la habitación con su cara dulce para que la saque a pasear. Podía resistirme al whatsapp y a los correos, pero no a esa cara de mi perra. Me levanto y la llevo al parque 30 minutos. Cuando vuelvo tengo la firme convicción que voy a avanzar más rápido en mi artículo. Pero ahora ni recuerdo donde había quedado, perdí totalmente el hilo de la redacción. Todas las ideas que tenía se esfumaron. Ahora estoy enojada y frustrada. Entonces abro el correo y leo mis whatsapp. El artículo quedará para otro día que me sienta más inspirada.

Estoy segura que vives una situación similar a diario. Con otras personas, contextos y distracciones, pero en esencia es lo mismo.

Vivimos con la ilusión que podemos hacer varias tareas al mismo tiempo. Pero es una mentira. Nuestro cerebro sólo puede concentrarse en una cosa a la vez. Principalmente si ambas  requieren de mucha atención.

A ver si me explico. Puedo tomar mate mientras escribo en mi blog. Pero no puedo pasear a mi perra y escribir un artículo de calidad al mismo tiempo.

No somos conscientes del costo que pagamos cada vez que desviamos nuestra atención. Perdemos tiempo y energía al intentar retomar una actividad.

Por eso las personas que hacen múltiples tareas al mismo tiempo finalizan el día sin haber terminado nada, más extenuadas y estresadas.

Concéntrate en una tarea a la vez y evita todo tipo de distracciones.

Ya verás como se dispara tu productividad.

  1. Adquiere buenos hábitos

 

Cada vez que queremos incorporar un nuevo comportamiento en nuestra vida creemos que la disciplina es lo fundamental. Y si bien hay algo de verdad en esto, no es tan así.

Supongamos que quieres empezar a hacer deporte, alimentarte más saludablemente, levantarte más temprano, leer más. Al principio vas a necesitar de la disciplina porque hoy no es parte de tu rutina hacer deporte, comer alimentos saludables, levantarte temprano o leer.

No tienes el hábito de hacerlo.

Y sólo necesitas la cantidad justa de disciplina, algunos estudios afirman 66 días, para transformar este nuevo comportamiento en un hábito.

¿Sientes más alivio?

Cuando leí esto yo sentí alivio. Porque siempre que quise cambiar un comportamiento y no podía hacerlo me decía “Noelia te falta disciplina”. Y no sabía dónde salir a buscarla.

Hoy sé que sólo necesito un esfuerzo inicial para adquirir un nuevo hábito. Y una vez que incorpore esta nueva rutina a mi vida, ya no voy a necesitar apelar a mi disciplina para mantenerla, porque va a ser parte de mí día a día.

Así que no te castigues si no eres un monje de la disciplina. Nadie puede ser disciplinado en todo, todo el tiempo.

Elige correctamente ese hábito que sabes necesitas para alcanzar el éxito y usa tu disciplina para que, casi sin darte cuenta, pase a formar parte de tu vida.

  1. Administra correctamente tu fuerza de voluntad

 

¿Cuántas veces apelamos a nuestra fuerza de voluntad para hacer algo, creyendo que está siempre disponible y en una cantidad inagotable?

Bueno, tengo una mala noticia para darte. La fuerza de voluntad no siempre va a estar disponible y tampoco en las dosis que necesitamos, porque al igual que una batería se agota.

Como con la disciplina, cuando supe esto, también sentí alivio.

¿Cuántas veces me había reprochado no tener suficiente fuerza de voluntad?

¿Cuántas veces me había enojado conmigo por no tener la suficiente fortaleza para hacer lo que tenía que hacer?

Ahora comprendo que no hay nada malo en mí. Que es natural no tener fuerza de voluntad todo el tiempo. Y que la clave está en saber administrarla adecuadamente.

Por eso es tan importante elegir las actividades adecuadas en donde poner toda la fuerza de voluntad posible.

Por eso es tan importante incorporar hábitos saludables que ayuden a recargar esa batería de voluntad que con el correr del día se va agotando.

La fuerza de voluntad es energía. Y para sacarle el mayor provecho en pos de nuestros objetivos hay que recargarla comiendo saludablemente, haciendo deporte, meditando.

Y no sólo eso. También es importante saber canalizarla.

Elegir esa actividad única que realmente hará la diferencia. Hacer foco y evitar las distracciones. Son las claves para disponer de esta fuente agotable de energía que necesitamos para transformarnos en personas exitosas.

  1. Piensa en grande

 

Y por último, quiero traerte este consejo que hará toda la diferencia.

Porque tal como piensas actúas, y según cómo actúas serán tus resultados.

¿Qué te limita a pensar en grande? ¿Tus dudas? ¿Tu miedo a fracasar? ¿Creer que no cuentas con las habilidades para lograrlo?

Proponerte objetivos “chiquitos” y alcanzables te puede dar la falsa sensación que vas por el camino correcto y que poco a poco, paso a paso, tus objetivos serán cada vez más desafiantes.

Pero esto es mentira. Nunca ocurre así. Lo más probable es que te quedes en tu zona de comodidad y te conformes con ese techo de cristal que te has puesto.

Y un buen día te levantarás y dirás: si trabajé y me esforcé tanto ¿por qué alcancé tan poco?

Porque así lo delimitaste desde un principio. La mente te jugó una mala pasada.

Piensa siempre en grande. Redobla la apuesta. Desafíate a convertirte en esa persona que necesitas ser para concretar tus objetivos.

Así funciona. Nadie nace con todas las habilidades y conocimientos necesarios para ser exitoso.

Estas habilidades las vas adquiriendo en el camino. Es en el camino donde te vas transformando en una persona exitosa. No es en el resultado. El resultado es sólo un indicador de la persona en la que te has convertido.

Piensa en grande, actúa con audacia.

Lo único que perderás en el camino es un viejo “yo” que ya no te servía para alcanzar el éxito.

¿Qué te parecieron estos consejos? ¿Los vas a implementar?

¡Te leo abajo!

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